Hace tiempo fuimos a comer a un restaurante chino y mi minichef probó el pollo al limón. Desde entonces cuando en casa le hacía pechugas de pollo empanadas siempre pensaba en cómo se prepararía aquella salsa agridulce de limón. Mi madre muchas veces marina las pechugas con zumo de limón antes de rebozarlas y freírlas, así que esta receta no solo lleva una salsa de limón, sinó que las pechugas de pollo también tienen su toque. Espero que os guste.
Ingredientes: (para 4 personas)
4 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel
huevo
pan rallado
zumo de 4 limones (2 para macerar y 2 para la salsa)
2 cdas de maicena
1 cda de vinagre de manzana
2 cdas de azúcar
1 cda de miel
600 ml de caldo de pollo
sal y pimienta
arroz hervido con guisantes para acompañar
Receta:
Limpiar las pechugas y partirlas en dos a lo largo. Dejar marinar toda la noche o un mínimo de dos horas en un tupper con el zumo de dos limones.
Pasado ese tiempo rebozar las pechugas como hacemos normalmente, en mi caso salpimentarlas, pasarlas por huevo batido y pan rallado.
Freírlas en abundante aceite en una sartén y una vez hechas y doraditas reservamos en un plato con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
Para preparar la salsa exprimimos el zumo de dos limones y lo colamos.
Calentamos en el microondas unos 40 segundos media taza de caldo de pollo y le añadimos la maizena. Removemos hasta que esté bien disuelta.
En un cazo al fuego ponemos el zumo de limón colado, el azúcar y la miel. Cuando empiece a deshacerse el azúcar incorporamos el vasito de caldo con la maizena, el resto del caldo y el vinagre.
Dejamos cocer a fuego medio removiendo con unas varillas o una espátula de madera hasta que espese.
Retiramos del fuego y servimos las pechugas de pollo empanadas con la salsa por encima.
Para acompañar podemos hervir arroz blanco con guisantes y una pizca de sal. Una vez hecho el arroz escurrimos, refrescamos y servimos con el pollo.
** Les podéis hacer unos cortes a las pechugas, una vez fritas, sin llegar al final para que la salsa impregne un poco el interior.
** La cantidad de salsa es a gustos. He visto recetas en las que sumergen el pollo en la salsa de limón y otras en las que la salsa se sirve de acompañamiento en un cacito o salsera. En casa les gustó así, que el pollo mantenga su rebozado crujiente y la salsa por encima.
Buen provecho y ¡¡hasta la próxima!!